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Portal de Donativos

La Conferencia Episcopal Española puso en funcionamiento una campaña de donación con el fin de ayudar a las más de 23.000 parroquias y a las diócesis de nuestro país, para que de esta manera puedan continuar realizando su impagable labor en la sociedad, especialmente ayudando a los colectivos más débiles. Así lo avalan, por ejemplo, los 6.483 centros para mitigar la pobreza, o el acompañamiento a un total de 146 mil personas en los hospitales, entre otros servicios.

 

La cercanía define a la Iglesia que, al igual que en otros ámbitos, no es ajena a la crisis económica y social que está provocando la pandemia de la covid-19. Pero a la crisis sanitaria y económica, las parroquias continúan poniendo en marcha multitud de iniciativas solidarias, caritativas y sociales. Iniciativas que se vieron dificultadas durante el Estado de Alarma, cuando no recibieron los fondos que acostumbraba a través de la colecta de los fieles y el cepillo. Y es que el cierre de los templos y los lugares de culto con motivo del confinamiento y aislamiento social en la que nos vimos inmersos, impidieron a los fieles acudir a sus parroquias.

 

Los efectos de aquel confinamiento aún resuenan en los templos. Por ello, a través de la página web www.donoamiiglesia.es, los feligreses tienen la oportunidad de donar a su parroquia desde casa y de una manera completamente segura, para de esta manera contribuir a que la Iglesia pueda seguir realizando esta labor imprescindible y cercana.

 

Aquellos que visiten este portal encontrarán una nueva forma de colaborar sencilla y segura. Si se desea donar a una de las 23.000 parroquias que hay en España, solo tiene que ‘cliquear’ en el apartado ‘Donar en mi parroquia’. Una vez hemos dado este paso, nos pedirán el código postal o la población donde se encuentra la parroquia a la que queremos ayudar.

 

A continuación, podrás seleccionar la cantidad que deseas donar. Incluso tienes la opción de elegir la periodicidad de la ayuda (anual, trimestral, mensual o puntual). Una vez finalizado el proceso, pinchamos en el botón ‘Realizar donación’.

 

Llegados a este punto, tan solo nos quedaría rellenar nuestros datos personales y definir la forma de pago, a través de la cuenta o con tarjeta.

Además de donar a tu parroquia, también puedes optar por contribuir con la diócesis que previamente hayas seleccionado o con la Conferencia Episcopal Española. En ambos casos, basta con pinchar una de las dos opciones y repetir la misma operación. La CEE pone también a disposición de los usuarios el número de teléfono 91 050 34 06 para efectuar la donación, si se desea, por esta vía. Los fieles que donen tendrán un 80% de desgravación fiscal en los primeros 150 euros.

Fiscalidad de los donativos

Como hemos comentado se puede realizar un donativo periódico o puntual y colaborar de esta forma con tu parroquia y con tu diócesis. Estos donativos se pueden se puede desgravar fiscalmente en la declaración de la renta con interesantes novedades para los donativos realizados durante el 2020, tras la publicación del Real Decreto-Ley 17/2020 del 5 de mayo en el que se modifican los porcentajes desgravables.

Te explicamos los distintos porcentajes de desgravación para los donativos realizados durante el 2020:

Según el régimen fiscal:

Las personas físicas (las que tributan IRPF) se pueden desgravar del total de los donativos que hagas a Iglesias y ONGs:

-Donativos de hasta 150€ un 80%

-Donativos de más de 151€ en adelante un 80% de los primeros 150€ y un 35% del resto.

-Si el donativo es recurrente (cuatro años consecutivos donando la misma cantidad o mayor) el porcentaje sube al 40%.

-Con un límite de deducción máxima: hasta el 10% de la base liquidable.

Las personas jurídicas (aquellas que tributan por Impuesto de Sociedades, el IS), se puede desgravar:

-Donativos en general un 35%

-Donativos recurrentes un 40%

-Con un límite de deducción máxima: hasta el 10% de la base liquidable

¿Qué es un donativo recurrente? Para que un donativo sea considerado recurrente, tiene que cumplirse que en los cuatro períodos impositivos inmediatos anteriores se hubieran realizado donativos, donaciones o aportaciones a la misma entidad por importe igual o superior, en cada uno de ellos, al del periodo impositivo anterior. Por ejemplo, para los donativos realizados durante el año 2020 habrán de analizarse los donativos efectuados en los años 2020, 2019, 2018 y 2017.

Es decir, los donativos para la Iglesia se pueden desgravar de la siguiente manera:

Si es persona física, podrá deducirse el 80% del importe de sus suscripciones y donativos íntegros por aportaciones de hasta 150€ al año. A partir de esa cantidad la deducción será del 40% si lleva aportando a la Iglesia al menos 4 años seguidos una cantidad igual o superior a la del año anterior, con un límite del 10% de la base liquidable en la Declaración de la Renta.

Si es persona jurídica, es decir, una empresa, podrá deducirse el 35% de sus suscripciones y donativos íntegros. Si lleva colaborando con la Iglesia al menos 4 años seguidos con una cantidad igual o superior a la del año anterior la deducción será del 40%, con un límite del 10% de la base liquidable del Impuesto de Sociedades.

Recuerda que esto aplica al total de donativos desgravables que se realice durante el ejercicio fiscal a todas las entidades susceptibles de aplicación de esta normativa. (Iglesia, ONGs… etc.).

Recuerda que esta fiscalidad es la aplicable para todo el territorio nacional salvo Navarra o País Vasco, ya que si realizan sus donativos el régimen fiscal es diferente.

Para ello es importante el comunicar con los fieles e interpelarlos a contribuir, a ser corresponsables de la marcha de la parroquia.

Seria conveniente, rendir cuentas a la vez que se presentan las necesidades y para ello hacer ver a la comunidad la situación de la parroquia.

Podríamos, a modo de ejemplo, poder comentar algo como esto:

“Tu parroquia necesita toda la colaboración posible para seguir desarrollando todo lo que hace por los demás. El 33% del presupuesto total sobre el que se sostiene la Iglesia proviene de las aportaciones voluntarias de todas aquellas personas, creyentes o no, que valoran la labor que se lleva a cabo en su mayoría desde las parroquias. Es una ayuda cercana, real, cálida.

Porque las parroquias, además de desarrollar su labor celebrativa, pastoral y evangelizadora, tienen un papel fundamental para los barrios y pueblos en las que se encuentran: desde facilitar espacios donde las personas pueden desarrollar actividades solidarias, culturales y lúdicas, hasta la puesta a disposición de aquellos que más lo necesitan: atención, un techo, afrontar un mal momento personal o económico…

La atención de aquellos más vulnerables, como son los enfermos y las personas mayores, es también misión de la Iglesia: las visitas y el acompañamiento tanto a centros como a sus propios hogares suponen, además de un alivio para el alma, un alivio para su mente y para su dolor, un tiempo de compañía en la que pueden coger fuerzas y ánimo para seguir adelante. Cada mes casi 70.000 personas y sus familias son acompañados por sacerdotes, religiosos y voluntarios.

Centros para ayudar mujeres maltratadas, a víctimas de la trata de personas, migrantes desprotegidos, casas para ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad; centros para promover el trabajo, para la promoción de la mujer, para la defensa de los jóvenes… lo que podemos nombrar con unas pocas palabras en el fondo contiene 8.000 centros activos y en 2.834.000 personas asistidas.

A través de Cáritas hacemos llegar alimento, ropa, cariño y apoyo a tres millones de personas. Manos Unidas nos permite ayudar a más de un millón y medio de personas de forma directa, y seis millones de forma indirecta. ¿Y qué decir de la gran labor de nuestros misioneros? Más de 11.000 personas repartidas por todos los continentes, dedicadas a dar todo de sí mismos para lograr mejorar la vida de aquellos que más difícil lo tienen.

¿A qué dedica la Iglesia el dinero que recibe por la generosidad de muchos? A todos y cada uno de los rostros que hay detrás de esas cifras y aún más: puedes consultarlo al detalle en la Memoria de Actividades de la Iglesia que se publica cada año.

Gracias por su generosidad a tantas personas como colaboran con la Iglesia con su tiempo, con sus cualidades y con sus aportaciones. Todos somos parte de una Iglesia que acompaña y ayuda. “

Adaptando este texto a la realidad de tu parroquia, podría ser una forma de dirigirnos a la comunidad y hacerle participe de la situación de la misma a la vez que le planteamos la situación actual y necesidades de la misma.

 Información actualizada según el Real Decreto-ley 17/2020, de 5 de mayo, por el que se aprueban medidas de apoyo al sector cultural y de carácter tributario para hacer frente al impacto económico y social del COVID-2019.

Fuente: Portantos.es

 

Cumplimiento normativo

Compliance o cumplimento normativo  es posiblemente uno de los conceptos que más se está estudiando en el ámbito jurídico en los últimos años. La reforma legislativa que ha hecho responsables penalmente a las personas jurídicas en determinados supuestos ha hecho saltar las alarmas de todas las organizaciones.

Sin embargo, el compliance va mucho más allá: es la necesidad de poner en marcha programas que aseguren el cumplimiento de las normas, pero también los valores y principios internos de cualquier ente. Es una posibilidad extraordinaria para la Iglesia. Le va a permitir desarrollar de forma más coherente y dinámica su misión.

Los obispos están en estudiando el necesario desarrollo de un plan de cumplimiento normativo en la Conferencia Episcopal. Para ello han sido presentadas varias propuestas para el desarrollo de esta actividad con expertos de reconocido prestigio.

La dificultad que presentan generalmente los despachos o bufetes es el desconocimiento de la complejidad organizativa y jurídica interna de las entidades de la Iglesia Católica, lo que requiere conocimientos de Derecho Canónico y Eclesiástico del Estado para poder ofrecer programas que resulten precisos, eficaces y fiables.

La Conferencia está ultimando su programa de Compliance . Se va a procurar elaborar una hoja de ruta para el Compliance diocesano con los principales temas polémicos (Perímetros, compliance officer , canal de denuncias…)

La CEE ha asumido el Compliance o cumplimiento normativo, que es la necesidad de una empresa de establecer procedimientos adecuados para garantizar que tanto directivos, empleados y demás agentes relacionados cumplan con la normativa actual.

Según este planteamiento lo que se busca es volver a la doctrina social de la iglesia haciendo especial incidencia en que esta tome conciencia de los problemas medioambientales, sociales y económicos que lo destacan.

Poner en marcha modelos de cumplimiento normativo en las organizaciones contribuye a la exención de responsabilidad penal por descuido de la vigilancia debida y es, sobre todo, un aliado estratégico para la implantación de una cultura ética que respete los valores más profundos de la entidad.

En consecuencia, contar con un programa de regulación y cumplimiento legal en las entidades eclesiásticas es una necesidad que se aprecia cada vez más insoslayable.

Por su interés, recogemos un articulo de Alfa y Omega de fecha 1 de Julio de 2021 , donde se entrevista a uno de los mejores expertos en la materia, Diego Zabildea, sacerdote y profesor de Derecho Patrimonial Canónico de la Universidad de Navarra (UNAV), ve el compliance o programa de cumplimiento normativo como un vigía y no tanto como un vigilante. Este instrumento, que sirve para prevenir delitos o la responsabilidad penal de una institución, «avisa de los peligros mientras otros duermen». Lo hace para proteger, a diferencia del vigilante, que «acusa y reprocha». «Nadie está exento de cometer errores, y la vigilancia en la Iglesia no se entiende como sospecha, sino como ayuda», explica en conversación con Alfa y Omega Zabildea, que ha dirigido un curso online sobre esta cuestión

Según subraya Zabildea, este recurso sirve «para analizar los riesgos que tiene una organización de ser imputada por algunos delitos –contra el medio ambiente, fraude tributario, falsificación de moneda…– y promover un sistema de prevención a través de algunos medios razonables para evitarlos». Y de esta forma también «es muy útil para lograr una cultura ética».

Aunque el compliance no es capaz de evitar los delitos en el 100 % de los casos, sí evita la responsabilidad penal de la persona jurídica, pues tener un programa de estas características supone «una manifestación clara y evaluable de que la entidad ha puesto los medios razonables para evitar esas conductas».

En el caso concreto de la Iglesia puede ser, además, «una buena oportunidad para crecer y mejorar la forma de la misión que Cristo nos ha confiado» y para visibilizar una forma de trabajar en la Iglesia: la sinodalidad. «Es, por tanto, todo un sistema y un modo de trabajar, en parte nuevo, que conlleva y fomenta prácticas de buen gobierno, prevención de riesgos y proactividad», insiste.

También favorecerá la promoción de la corresponsabilidad de los fieles en la misión evangelizadora de la Iglesia católica: «Puede hacer que cada uno asuma sus competencias y eso beneficia el trabajo de todos. Además, puede ser un buen medio para crecer en credibilidad».

El ejemplo de la Virgen

A Zabildea le gusta hablar de la Virgen María como «una excelente» encargada del compliance. «En Caná detecta que falta el vino y pone solución a un problema que podría arruinar la boda y la alegría de los recién casados. No se limita a evitar el obstáculo, sino que consigue un vino de la mejor calidad».

Además de las Conferencia Episcopal, son varias las diócesis, institutos religiosos, colegios y universidades católicas los que están trabajando en esta dirección. La Compañía de Jesús o los Hermanos de San Juan de Dios, por ejemplo. «Quizá alguien pueda medir los resultados solo desde el punto de vista económico. Sin embargo, hay muchos más beneficios intangibles en cuanto a la reputación, pero, sobre todo, en lo que ser refiere a la cultura del trabajo bien hecho, algo profundamente evangélico», concluye Diego Zabildea